Comarcas de Galicia

La uva

La uva albariña se cree que llegó a Galicia con los monjes cistercienses a través del Camino de Santiago, traída desde Europa. Otros piensan sin embargo, que es autóctona. Esta uva se caracteriza por sus racimos pequeños, con un fruto de tamaño mediano, de brotación precoz y maduración algo tardía, lo que implica un ciclo vegetativo largo que permite su óptima maduración. Esta variedad es poco sensible a la brotitis y al mildiu, principales hongos que afectan a los cultivos en los climas húmedos.

El Val do Salnés es la principal zona de cultivo de albariño. Es aquí donde alcanza su máxima potencia aromática, mecida por las brisas atlánticas, suave clima y aprovechando las características del suelo. La forma más extendida para su cultivo es en parra, aproximadamente a dos metros de altura, debido a la elevada humedad de la zona. La densidad de plantación no debe superar las mil cepas por hectárea.

Cuidados y recolección

La época idónea para la poda es en el mes de febrero. Luego, en el mes de septiembre tiene lugar la vendimia, cuyo periodo variará a lo largo del mes dependiendo de la maduración de la uva y su grado de acidez. Una vez que alcanza los 12º minimos se puede comenzar a recolectar, empezando por las fincas con mayor graduación.

La vendimia se hace de forma manual, la uva se transporta en cajas de plástico de pequeño tamaño que se llevan lo más rápido posible a la bodega para ser pesada en presencia de un veedor del Consejo Regulador. éste se encarga de ver la procedencia de la uva y si el viticultor (en caso de ser sólo proveedor, no bodega) tiene el carnet correspondiente para poder vender su uva.

Una vez la uva llega a la bodega comienza el proceso de elaboración. Mediante suaves presiones se consigue un mosto limpio que luego se desfanga durante 12-16 horas para empezar la fermentación en condiciones idóneas. La fermentación alcohólica se realiza a 18º C durante quince días aproximadamente. Luego se trasiega (cambio de cuba) para dar lugar a la fermentación maloláctica y conseguir un vino con estructura más redonda.

Dependiendo de la añada se determinan las formas de embotellado, filtrando previamente los vinos y estabilizándolos mediante frío para que no se precipiten con el tiempo en botella.

Por último, antes de ser embotellados pasan una cata por sumilleres del Consejo Regulador para que las botella pueda lucir la contraetiqueta Rías Baixas.

Tras un tiempo de reposo en almacén, se sirven al mercado.

Adega Monte Sacro - 2007
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